domingo, 9 de noviembre de 2008

# JUGUETES


Alguien me lo dijo, no recuerdo quien. "Te gusta jugar"... No quise preguntar a qué apuntaba esa conclusión, me pareció comprenderlo en muchos sentidos. Sí, si recuerdo quien fue. Ja, solo te miré, sonreí y en medio del silencio pude hacer perdurar esa frase hasta que tú también comprendiste qué sentía.

¿Me gusta jugar? Se podría decir que las personas son algo similar a un juguete. Con solo una mirada, una discusión, unas cuántas risas y algo de dulce de por medio, puedes lograr lo que quieras, y sentarte a ver los resultados. Me recuerda a la plasticina, a los legos, mis juguetes favoritos en mi corta infancia. Podía construir cosas que a mi edad eran fantásticas, y al minuto después destruirlas con el más inocente de los placeres. Sigo con lo mismo.

¿Niño o juguete? Todos hemos pasado por ambas situaciones. Cuando eres el que manipula te puedes sentir como el niño, como el que controla toda la escena, pero es cuando tu escaso razonamiento no ve más allá de tu propia realidad. Cuando manipulas, TÚ eres el juguete, porque generalemente, (99% aproximadamente) el que "es manipulado" sabe perfectamente adonde apunta cada palabra, y dejarse manipular, o en definitiva aparentarlo, solo es la táctica más sencilla para descolocar al manipulador. Natural y complicado.


- Una muñeca no es un juguete, aunque se les considere dentro de esa clasificación -

A continación explico por qué:

¿Qué es una muñeca? Imagenes de plástico de niñas, con vestidos de colores, y algunas funciones básicas como llorar o reir. A las niñas les gustan las muñecas por numerosos motivos: Quieren algo que cuidar, para presumir de ellas con sus amigas, para no estar solas, para tener alguien que escuche sus tonterías, etc. ¿A qué es comparable esta actitud? A la de una pareja. Niña=hombre; Muñeca=Mujer. Patanerías de la vida, posiblemente. Es por esto que los juguetes y las muñecas no cumplen la misma función.

"Muñeca de todos, Juguete de nadie" ♪


Volviendo al tema. Creo que un humano-juguete es más divertido porque nadie juzga tus juegos. Cuando rompes un juguete, tus padres son los encargados de regañarte. Cuando rompes un humano-juguete, la que te regaña es tu conciencia. Bendecido seas si no tienes. Pues bien, podríamos decir que jugar es más divertido, porque los límites ya no existen, solo necesitas algo de imaginación, sutileza, y ser un tanto insensible. Fácil.

Juguetes, juguetes, juguetes... Creo que sin ellos la vida de cada uno sería un poco más vacía, y un poco menos vida, y quizás un poco más simple, pero mucho más plana. Puaj :)

1 comentario:

Aiko dijo...

wow!1 sugoi!! perdor,
sorprendente!! muy bello
bueno prima pasa cunado puedas por mi blog

besos!